Petróleo a US$107.63 presiona los costos de República Dominicana

REPÚBLICA DOMINICANA. El aumento del precio internacional del petróleo hasta US$107.63 por barril de Brent coloca nuevamente el costo de la energía entre las principales presiones externas para República Dominicana, una economía que importa buena parte de los combustibles que utiliza para el transporte, la generación eléctrica y las actividades productivas.

El escenario llega mientras la actividad económica mantiene un ritmo de crecimiento. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un aumento interanual de 4.6 % en julio de 2026, mientras el crecimiento acumulado entre enero y julio fue de 4.5 %, según los datos suministrados.

Pero la recuperación ocurre en un entorno internacional menos favorable: el crudo supera los US$100, las tasas de interés estadounidenses aumentaron y los rendimientos de los bonos del Tesoro permanecen elevados.

Para una economía importadora de energía, la combinación implica una mayor presión sobre los costos de combustibles, electricidad, transporte, producción y financiamiento.

Un barril US$10 más caro tendría un costo de US$525.6 millones

El primer canal de transmisión es el petróleo.

El Brent alcanzó US$107.63 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) llegó a US$102.48, en un contexto marcado por interrupciones y riesgos sobre las rutas energéticas en Medio Oriente.

República Dominicana consume alrededor de 144,000 barriles de petróleo diarios. Bajo esa referencia, cada dólar adicional en el precio del crudo representa una exposición estimada de US$4.4 millones mensuales, equivalente a unos US$52.6 millones anuales.

La dimensión del impacto aumenta rápidamente cuando se observa un movimiento de mayor magnitud.

Un incremento de US$10 por barril podría elevar la factura anual en aproximadamente US$525.6 millones, si las demás condiciones permanecen constantes.

No se trata únicamente del precio que paga directamente el consumidor en una estación de combustibles. Un petróleo más caro también eleva los costos asociados con transporte, generación eléctrica, logística, producción y distribución de mercancías.

El Gobierno absorbe parte del aumento mediante subsidios

La presión sobre los precios internacionales también llega a las cuentas públicas.

Para la semana del 12 al 18 de septiembre, el Gobierno destinó RD$1,631.5 millones en subsidios para mantener sin variación los precios de los principales combustibles, de acuerdo con los datos suministrados.

El mecanismo permite evitar que todo el aumento internacional se traslade inmediatamente al precio que pagan los consumidores.

Sin embargo, mientras más tiempo permanezca elevado el petróleo, mayor es la presión potencial sobre los recursos destinados a contener ese traslado.

El impacto tampoco queda limitado a la gasolina y el gasoil. El combustible forma parte de los costos de múltiples actividades económicas, por lo que un encarecimiento sostenido puede transmitirse hacia otros bienes y servicios.

El dinero también se encarece

Al shock energético se suma un segundo frente: el costo internacional del financiamiento.

El 16 de septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3.75 % a 4 %. La decisión fue vinculada con una inflación que continúa elevada y con el objetivo de favorecer su retorno hacia la meta de 2 %.

Para República Dominicana, el movimiento es relevante debido al peso de las condiciones financieras estadounidenses sobre el costo del financiamiento internacional.

El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense también representa un desafío para el país por su incidencia sobre el financiamiento externo.

La presión puede aparecer en distintos frentes, desde emisiones de deuda pública y financiamiento empresarial hasta inversión y crédito.

Mientras tanto, la tasa de política monetaria dominicana se mantiene en 5.25 %, y la tasa activa promedio ponderada de la banca se situó en 14.08 % en agosto.

El resultado es un escenario en el que el costo del dinero enfrenta presiones externas, reduciendo el margen para que el financiamiento se abarate rápidamente dentro de la economía.

Crecimiento frente a mayores costos

El desafío aparece en un momento en que República Dominicana necesita mantener el crecimiento y la inversión.

El país cuenta con sectores capaces de generar divisas, entre ellos turismo, minería, zonas francas, remesas y exportaciones, que funcionan como fuentes de ingresos externos para una economía que, al mismo tiempo, necesita pagar sus importaciones.

La minería destaca dentro de ese comportamiento. Entre enero y julio de 2026 generó US$2,047 millones en exportaciones, un incremento interanual de 52.8 %, según la información suministrada.

La generación de divisas puede contribuir a amortiguar parte de la exposición externa, pero no elimina el impacto de un petróleo más caro ni de condiciones financieras internacionales más restrictivas.

La ecuación depende también de cuánto tiempo permanezcan elevados los precios energéticos y las tasas de interés.

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Inflación añade otra presión

El encarecimiento externo ocurre cuando la inflación dominicana ya se encuentra por encima del centro de la meta.

En agosto, la inflación interanual alcanzó 5.13 %, mientras la inflación subyacente se situó en 4.76 %. La meta de inflación es de 4 % ± 1 punto porcentual.

Esto coloca al petróleo, las tasas internacionales y el comportamiento de los precios internos dentro de un mismo frente de atención.

Un incremento sostenido de los combustibles puede afectar los costos de transporte y producción, mientras que unas condiciones financieras internacionales más costosas pueden elevar el precio de obtener recursos para el Estado y las empresas.

La combinación crea un escenario particularmente relevante para una economía que busca mantener su ritmo de expansión sin generar presiones adicionales sobre los precios.

La vulnerabilidad está en la energía importada

El elemento central del escenario es la dependencia de los combustibles importados.

Cuando el petróleo aumenta, República Dominicana necesita destinar más recursos para adquirir energía en el exterior. Cuando además sube el costo internacional del financiamiento, las condiciones para absorber ese incremento se vuelven más exigentes.

La respuesta económica pasa, por tanto, por la capacidad de generar divisas, atraer inversión, elevar la productividad y reducir la vulnerabilidad asociada a los combustibles importados.

La minería, el turismo, las zonas francas y otros sectores generadores de divisas pueden aportar capacidad de respuesta, pero el choque energético sigue dependiendo en buena medida de la evolución de los precios internacionales.

Por ahora, el escenario combina una economía que crece con un entorno externo que encarece dos insumos fundamentales: la energía y el dinero.

Con el Brent sobre US$100, una variación adicional de US$10 por barril tendría, bajo las condiciones planteadas, un impacto estimado de US$525.6 millones anuales sobre la factura petrolera dominicana. El desafío es absorber ese mayor costo sin que el choque externo termine trasladándose de manera persistente a los combustibles, la inflación, las cuentas públicas y las decisiones de inversión.

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