El economista y coordinador de la Escuela de Economía del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Rafael Espinal, explicó que la reciente alza en los precios de los combustibles en República Dominicana responde a la necesidad del Gobierno de corregir un déficit acumulado, tras más de dos años subsidiando el precio local frente al mercado internacional del petróleo.
En declaraciones ofrecidas a EH+, Espinal señaló que aunque actualmente el precio del crudo internacional ha disminuido, el Estado dominicano ha venido absorbiendo el costo real del petróleo durante un período prolongado, generando una presión fiscal insostenible.
“El gobierno ha estado subsidiando el precio durante cerca de dos años, absorbiendo el costo del precio internacional, y ha acumulado un déficit que debe ser subsanado en la actualidad”, indicó.
Asimismo, advirtió que el presupuesto nacional está sumamente comprometido, sobre todo en el renglón de subsidios a las empresas distribuidoras de electricidad, lo que deja poco margen fiscal para mantener ayudas sin afectar otras áreas prioritarias del gasto público.
Frente a preocupaciones sobre posibles repercusiones en los precios del transporte y los alimentos, Espinal fue enfático al decir que no se prevé un efecto dominó generalizado.
“No creo que el incremento genere un alza generalizada de precios. No hay suficiente grado de incremento para que se desate un alza en transporte y en bienes y servicios”, afirmó.
Respecto al impacto del alza, consideró que todos los sectores pierden, incluso el propio Gobierno, al enfrentarse a distorsiones que el aumento de los derivados del petróleo provoca en el sistema económico.
“Perdemos todos, incluyendo el gobierno. Un alza muy fuerte en precio del petróleo y derivados causa distorsiones en todo el sistema económico”, sostuvo.
No obstante, Espinal reconoció que los grupos de mayores ingresos son quienes podrían sobrellevar mejor el impacto, a diferencia de los sectores más vulnerables que destinan una mayor proporción de sus ingresos al transporte y otros servicios sensibles al precio del combustible.
Finalmente, propuso una mejora operativa clave: aplicar de manera transparente la normativa existente que establece que cuando suben los precios del petróleo, se ajusten los precios locales, pero también que cuando bajen, se refleje esa baja automáticamente en los costos al consumidor.
“Aplicar la ley: que cuando sube el petróleo suben precios locales y cuando baja se transfiera automáticamente al precio también”, planteó como medida para fortalecer la confianza ciudadana.
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