Las playas de Juan Dolio amanecieron cubiertas por una densa capa de sargazo, situación que ha alterado la rutina de comerciantes, empleados y residentes, además de desalentar la visita de turistas.
En un recorrido realizado este miércoles, se constató que la playa Oasis, ubicada a más de dos kilómetros de la entrada principal del municipio Guayacanes, luce desolada: sillas y mesas vacías, parqueos sin vehículos y un fuerte olor que desprenden las algas en descomposición, lo que impide a muchos visitantes disfrutar del mar.
“Aquí no viene nadie, no estamos haciendo nada por el momento”, expresó Ciriaco Gómez Martínez, quien intentaba limpiar el área con pala y carretilla.
Los comerciantes aseguran que la situación, que en un principio parecía momentánea, se ha intensificado con el paso de los días, convirtiéndose en una barrera para la actividad turística. Según estimaciones de propietarios de negocios, las ventas han caído hasta un 70%.
“La gran mayoría de las personas que trabajamos aquí somos padres y madres de familias que dependemos de esto”, comentó Ana Iris Peña, empleada de un restaurante en la playa.
Mientras tanto, otros sectores costeros como La Playita de Guayacanes y Boca Chica muestran una menor presencia de algas, gracias al esfuerzo de los propios comerciantes que realizan limpiezas diarias para poder recibir al menos a algunos clientes.
En respuesta a la crisis, José Miguel Polanco, encargado de un puesto de sillas en la playa Oasis, anunció que este jueves se realizará una jornada de limpieza de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., con apoyo del Ministerio de Turismo y comerciantes locales. La jornada busca recuperar la belleza de la playa y mitigar el impacto económico ocasionado por la llegada masiva del sargazo.
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