REPÚBLICA DOMINICANA. “Yo lo pienso mucho para prender el aire”. La frase, expresada de manera casual por una consumidora, resume un comportamiento que comienza a hacerse visible entre usuarios que aseguran estar limitando el uso de la electricidad para evitar facturas más elevadas.
El aire acondicionado, uno de los equipos de mayor impacto en el consumo de un hogar, aparece como uno de los primeros aparatos cuyo uso algunos consumidores dicen restringir. Otros aseguran haber reducido incluso el funcionamiento de bombillos, electrodomésticos y equipos de cocina como parte de estrategias personales para controlar su demanda energética.
Los testimonios no permiten establecer por sí mismos si las facturas cuestionadas obedecen a errores de medición, variaciones reales en el consumo u otros factores. Sin embargo, sí muestran un cambio en los hábitos de algunos usuarios ante la percepción de que el costo de la electricidad está aumentando.
Una casa casi apagada para reducir el consumo
En San Cristóbal, Sabana describe lo que denomina un “plan piloto” para reducir al mínimo el consumo de electricidad en su vivienda.
“Consiste en mantener la casa apagada total; solo tengo conectada la nevera y un abanico. Es lo único que tengo ahora funcionando”, explicó.
Su estrategia cambia parcialmente durante la noche. Para iluminar una vivienda de dos niveles, asegura que evita utilizar los bombillos y prefiere recurrir a una lámpara o incluso al alumbrado público.
También lleva un registro fotográfico del consumo para comparar las variaciones y documentar lo que considera una reducción de su demanda energética.
Pese a esas medidas, asegura haber registrado hasta 95 kilovatios de consumo en una semana, según sus propios registros.
“Con la casa apagada, sin usar nada eléctrico en la cocina. Yo tengo hasta la estufa desconectada y usando el aire acondicionado de 11:00 de la noche a 4:00 de la mañana y luego con un abanico”, manifestó.
El testimonio refleja hasta qué punto algunos consumidores están intentando adaptar sus rutinas para contener el uso de electricidad. En este caso, incluso el aire acondicionado está limitado a un período específico de la madrugada.
De RD$3,000 a RD$19,000
Otra consumidora relata una evolución de sus facturas que la llevó a presentar varias reclamaciones ante Edesur.
Según su testimonio, la primera factura fue de RD$3,000, monto que pagó. La segunda ascendió a RD$5,000 y motivó una reclamación. Posteriormente recibió una factura de RD$19,000, que también reclamó.
A estas se sumaron, según explicó, otras facturas de RD$6,000, RD$7,000 y RD$8,000.
“Todas están en reclamación y todavía no me dan la carta para ir a Protecom porque supuestamente está en investigación toda esa luz”, afirmó.
Su caso muestra otro componente del problema: además de modificar sus patrones de consumo, algunos usuarios recurren a los mecanismos de reclamación cuando consideran que el monto facturado no guarda relación con el uso que aseguran haber realizado de los equipos eléctricos.
El reclamo no siempre llega a Protecom
Los testimonios recogidos también revelan una percepción de desconfianza frente al proceso de reclamaciones. La mayoría de los usuarios mencionados asegura que no ha llevado sus casos hasta Protecom, la oficina de Protección al Usuario de Electricidad.
La razón expresada es que no confían en obtener una solución que consideren justa para sus querellas.
Ese comportamiento deja una parte de las inconformidades dentro de los canales de atención de las propias distribuidoras, mientras los consumidores continúan buscando explicaciones sobre sus facturas.
No obstante, con la información disponible no es posible determinar cuántos casos responden efectivamente a errores de facturación o medición, ni establecer que las variaciones denunciadas por estos usuarios representen el comportamiento general del sistema eléctrico.
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Las EDE recomiendan controlar el consumo
Frente a las preocupaciones de los consumidores, las distribuidoras eléctricas exhortan a realizar un uso eficiente de la energía, especialmente durante los meses comprendidos entre mayo y septiembre.
Las EDE señalan que durante este período coinciden las elevadas temperaturas y una mayor sensación térmica, factores que impactan directamente el consumo eléctrico, junto con los efectos del cambio climático que experimenta República Dominicana.
Edeeste recomienda mantener los aires acondicionados entre 23 y 25 grados, apagar los equipos cuando no estén siendo utilizados y evitar mantener encendidos televisores, abanicos y sistemas de climatización en habitaciones desocupadas.
También aconseja abrir el refrigerador únicamente durante el tiempo necesario, como parte de las medidas destinadas a reducir el consumo.
Edesur, por su parte, recomienda utilizar el servicio de teleconsumo para consultar el comportamiento eléctrico y detectar variaciones que permitan al usuario ajustar sus hábitos.
Entre el ahorro y la reclamación
La situación plantea dos respuestas distintas frente al costo de la electricidad. Por un lado, algunos consumidores están adoptando medidas voluntarias para reducir su demanda energética, desde limitar el aire acondicionado hasta mantener prácticamente desconectada la vivienda.
Por otro, quienes consideran que existe una inconsistencia en sus facturas recurren a los mecanismos de reclamación de las distribuidoras.
Las EDE, entretanto, ponen el énfasis en la eficiencia y en el seguimiento del comportamiento del consumo, particularmente en los meses de mayor temperatura.
El resultado es una relación cada vez más directa entre hábitos de consumo, facturación eléctrica y percepción del costo de la energía. Para los usuarios consultados, el temor a una factura elevada ya está influyendo en decisiones cotidianas tan básicas como encender el aire acondicionado; para las distribuidoras, conocer y gestionar el consumo constituye una de las herramientas disponibles para evitar incrementos innecesarios en el gasto energético.
