América Latina es una región pujante por su capacidad de generación de riquezas, representa el 7 % del Producto Interno Bruto (PIB) global al corte del año 2023 y se proyecta como líder en la generación de energía limpia, por consiguiente, muestra signos importantes en la implementación de la transición energética, esto es, la descarbonización de la economía y reducción de la dependencia de combustibles fósiles y consolidación de seguridad energética.
Panorama general
En términos generales, América Latina está sentando las bases hacia la transición energética, pero persiste el uso intensivo combustibles fósiles. Por ejemplo, se estima que esas fuentes tradicionales de generación representa cerca de dos tercios de combinación energética por debajo del promedio global que alcanza un 80 %. Es perentorio destacar que pese a la reducción del uso del carbón, la región persiste en el uso de petróleo en el sector transporte y actividades ligadas a las industrias, situación paleada con la participación de biocombustibles.
En el campo del incentivo de las energías renovables como condición necesaria para el impulso de la agenda verde, el Informe de inversión de energía mundial, elaborado por la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) destaca que las renovables representan una participación del 60 % de la matriz energética, o sea, es el doble del promedio mundial. Las hidroeléctricas, precisa el estudio, tienen perspectivas de crecimiento y representa una oportunidad por las constantes precipitaciones o lluvias.
Otro aspecto importante de América Latina, es el esfuerzo de los Estados y empresas por avanzar en el almacenamiento de fuentes de energías renovables para satisfacer la demanda tanto de la población como de sectores estratégicos que impulsan el crecimiento económico como la industria y servicios.

Los países más destacados en almacenamiento de energías renovables (eólica, marina e hidrógeno) son Brasil y Colombia. El primero, considerado el que más aporta al PIB regional, está en la fase de implementación de reservas de energía provenientes del hidrógeno porque durante el año 2023 en la gestión del presidente Luis Ignacio “Lula” una planta de 1.2 GW obtuvo permisos ambientales a fines de 2023) y Chile.
Al respecto, los aproximadamente el 50 % de las naciones que integran América Latina y el Caribe han expresado a través de legislaciones y foros internacionales globales el compromiso de conquistar la meta de cero emisión de dióxido de carbono para el 2025, especialmente Brasil, Chile, Costa Rica y Colombia.
Pese a los esfuerzos de la región, la transición energética con el impulso de las energías renovables son lideradas por los tres grandes motores de la economía mundial: Estados Unidos, China y la Unión Europea con una inversión que representa cerca del 60 % en el gasto mundial.

A pesar de que otras regiones del mundo lideran la transición energética, no obstante, América Latina podría de cara al 2030 aumentar 55 % más sus ingresos, procedentes de la producción de minerales críticos utilizados en tecnologías de energía limpia, según las “Perspectivas energéticas mundiales 2023” que elaboró la Agencia Internacional de Energía.
¿Cuáles son los países de Latinoamérica que encabezan transición energética en función de generación de energía limpia o renovables?
Brasil, líder de la economía regional, también está bautizada como la nación con mayor capacidad de energías renovables en América Latina, alcanzando una producción de 17 mil megavatios en el 2022, le sigue la segunda economía, México con 316.8 megavatios.
En el siguiente cuadro se observa la capacidad instalada de energías renovables en el top 16 donde Brasil ocupa la posición 1, México 2, Chile 3, Venezuela 4, Argentina 5 y así sucesivamente.
En el caso de la República Dominicana está en la posición número 15, cuya matriz energética está diversificada y las fuentes de energías renovables representan aproximadamente un 31 % al corte de abril de 2024.
Hay que puntualizar que parte importantes de esos países son productores de petróleo, por ende, la transición energética es paulatina para no afectar la dinámica productiva, pero auspiciando a través de legislaciones y entidades públicas la intervención del sector privado y estatal para acelerar la transición energética con incentivos fiscales, en adición la inversión extranjera con la instalación de grandes parques de paneles solares, turbinas y almacenamiento.

Acciones para acelerar transición energética: entre obstáculos y oportunidades
América Latina tiene importantes retos y oportunidades para acelerar la transición energética en las próximas décadas y convertirla en una importante fuente de crecimiento económico y financiamiento del desarrollo económico y bienestar social, por ende, expansión y consolidación de clases medias.
En un informe conocido como: “Estrategia para una América Latina y el Caribe más renovable”, elaborado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) resalta aspectos institucionales y políticos como las falencias de los Ministerios de Energía para diseñar políticas energéticas de largo plazo y donde las distribuidoras tienen un peso específico en el sector. Es decir, no existen reglas de juego claras o no lo suficientes para atraer mayor capital, esto es, reglas jurídicas cuestionables para garantizar el retorno de las inversiones del capital financiero internacional. Señala que la región tiene trabas burocráticas que obstaculizan un diálogo más fluido entre los sectores de interés.
Otro desafío importante para la transición energética es la mejoría de la transmisión. Se debe a la escasa inversión en redes de transmisión eléctrica.
«Más allá de las dificultades vinculadas a la falta de continuidad y/o claridad de las políticas públicas, a las carencias de infraestructura, o a sistemas energéticos nacionales desfavorables, pueden identificarse otras barreras específicas vinculadas al proceso de diseño y desarrollo de los proyectos», revela estudio de OLADE.
Para revertir ese estado de cosas, OLADE recomienda en su diagnóstico que se deben centrar esfuerzos en la construcción de un relato que acerque a las partes con una visión común de destino, generar acuerdo político, empoderar a inversionistas, entre otros.
De interés: Conozca las opiniones de los presidentes de Latinoamérica sobre energías renovables

